LO NECESITAMOS

Por los estudiantes. Por los meses previos llenos de tardes hincando codos y noches bebiendo apuntes. Por esa sensación de libertad al terminar los exámenes. Por los que aprueban en junio y por los que visitan septiembre. Por la frase “ponte a estudiar ya que al final te pilla el toro”. Por los que lo hacen. Por los que saben que hasta dos semanas antes no harán nada.  Por los trabajadores. Por los que se cogen una quincena de vacaciones. Por los que no pueden cogérselas.

Por la vuelta a casa. Por volver a almorzar tranquilamente en familia. Por el salmorejo, el gazpacho, los espetos, el melón y la sandia. Por la mancha de helado en el pantalón. Por los días largos y sus cuarenta grados. Por las noches cortas y los silbidos de los mosquitos. Por los domingueros y por los que se van de vacaciones. Por los atascos. Por el famoso “niño ponte crema que te vas a quemar”. Por obviar completamente esa frase. Por el posterior “mamá échame crema que se me está pelando la espalda”.

Por el primer fin de semana de reencuentro con los amigos y por ocupar juntos vuestra mesa en el bar de siempre. Por la irremediable resaca del día siguiente y no nos engañemos, por todas las que están por llegar. Por la noche de San Juan y por el tan esperado anuncio de cerveza. Por la primera escapada veraniega, y la segunda, y la tercera. Por todas y cada una de ellas. Por planear las cosas y por lanzarse a la aventura. Por el postureo elevado a su máximo nivel y porque todos lo practicamos. Por los festivales y los campings. Por lo que has hecho millones de veces. Por lo nuevo por hacer.

Por las barbacoas en los campos. Por la música, por lo diferente que suena. Por tener los ojos rojos debido al cloro. Por el tacto del césped en la planta de los pies. Por salir a tomar algo un Lunes sabiendo que al final te lías y efectivamente, así ocurre. Por las noches tranquilas en una terraza entre anécdotas y risas. Por los furtivos amores de verano. Por los que no lo son.

Por volver a oler el mar. Por tener arena en sitios insospechados y la sal pegada al cuerpo. Por estar moreno. Por quemarte al bajarte de las maderitas de la playa. Por los niños que salpican. Por los padres que hacen de arquitectos construyendo castillos. Por jugar a las palas. Por la ola que te revuelca y por la que no. Por la chancla española y por la guiri con calcetín. Por las semanas finales. Por las despedidas. Por saber que una vez más se ha acabado. Por saber que siempre regresará.

2ab7c1db112195d4a9fd3e4b2ddfc666

El verano es siempre mejor de lo que podría ser (Charles Bowden)

Felipe Gómez Rivas.

Imagen: Pinterest

Anuncios

2 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s