ENTRE FOLIO Y FOLIO…

Una vez más han vuelto. De nuevo, la rutina se vuelve ahora más estricta que nunca. Vuelven más que conocidos nervios, agobios y prisas.

Se acabaron las tardes de sofá y los jueves con sabor a viernes. Todo esto y mucho más es sustituido por otras situaciones y acciones menos agradables, aunque más necesarias para el futuro, su futuro.

Aparecen las montañas de folios, apuntes y libros, que son teñidos de colores fuertes y vivos, así como de anotaciones varias. Comenzamos a trasnochar, sustituyendo las luces de la calle por la potente y fría luz de un flexo. Los cafés y bebidas energéticas incrementan en mayor medida su uso y horario, y llegan a convertirse en fieles compañeros, sobre todo a partir de la media noche.

En lo referente al tiempo, es curioso ver como en ocasiones las manecillas del reloj parecen aumentar su velocidad, haciendo que las horas, días y semanas pasen a ser una mera fugacidad, la cual no es más que una señal de la cercanía de esa fecha marcada en rojo en el almanaque. Sin embargo, también aparecen los días protagonizados por interminables y pesados minutos, en los que aguantar sentado y con los codos en la mesa se transforma en una ardua batalla con uno mismo: un debate interno protagonizado por la decisión de continuar o abandonar.

Las alegres conversaciones en bares, cafeterías, pubs o cualquier otro lugar se convierten en un apagado dialogo localizado en facultades y bibliotecas, protagonizado a su vez por expresiones tan conocidas como “no llego” o “no me va a dar tiempo”. Sin embargo, existen ciertas ventajas en lo referente a este aspecto. A pesar de ser una apuesta arriesgada, aprendemos a economizar el tiempo en relación con el trabajo por realizar. Es aquí cuando aparece la capacidad de seleccionar únicamente lo necesario bajo el lema de “esto fuera, que no va a entrar”.

Lo que antes no suponía más que un cigarrillo o una larga conversación telefónica, ahora es todo un tesoro que lujosa y necesariamente nos permitimos otorgarnos entre folio y folio. Por no mencionar el momento en el que al fin se descansa en plenitud. Al igual que yo, usted nunca ha sido consciente de lo mucho que puede llegar a apreciar su cama.

Quizás, se encuentre leyendo este texto en uno de esos mismos descansos ¿Cuántas horas lleva delante de esos apuntes, amigo mío? No pretendo decirle cómo estudiar, es más, seguramente sea el menos indicado para hacerlo. Únicamente pretendo transmitirle el mayor de los ánimos. Siéntese en esa silla, hinque los codos y demuéstrele al resto del mundo lo que es capaz de lograr. Todas las situaciones que menciona este texto no son más que un pedregoso camino que usted debe y es capaz de recorrer con paso firme. No olvide que lo mejor siempre está por llegar. Alcance su futuro, atrape su VIDA.

7

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.” Albert Einstein.

Felipe Gómez Rivas.

Imagen: Tumbrl

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6 Comments

  1. Muy acertado el texto en estos momentos por los que pasais, y piensa que siempre recordaras con añoranza cada una de las situaciones citadas y, en concreto, todo lo vivido en tu etapa universitaria.

    Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo.

    Muy bonito.

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